| Samerdeck's profileDe bandera, la ilusión.....PhotosBlogLists | Help |
De bandera, la ilusión...y preparando la acción, que la cordura no tiene oferta June 14 La sensación de estar donde tienes que estarNo te salves No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo Mario Benedetti November 25 Sigo haciendo fotillos... y experimentos Bueno, la idea es que bajo estas líneas se vea un vídeo de las fotos de una amiga a la que fui a ver bailar flamenco. El vídeo está hecho deprisa y corriendo con el Nero y lo he subido a internet con Megavideo, porque parece que te deja subir archivos de hasta 5 Gb, lo cual es una barbaridad. Así que ahora lo suyo es ver si se puede empotrar bien en el blog y hala, a gozármela con vídeos casi ilimitados. Además, me parece que cualquiera se puede descargar el archivo original, por lo que podría verlo sin perder tanta calidad. Si alguien prueba, que me lo diga. Pd: La canción, por si a alguien le interesa, es "Tres notas para decir te quiero", de Vicente Amigo. Aeropuertos de última tecnología Estoy sentado en el aeropuerto de Dublin y me acabo de acordar de la Cañil: me he dado cuenta de que me he quedado obsoleto. Estoy leyendo una revista. Sólo otras ocho personas en una sala de embarque abarrotada hacen lo mismo. El resto, se reparten. Los menos preparados no quitan ojo a una pantalla ultraplana que cuelga sobre mi cabeza retransmitiendo los Juegos Olímpicos. Otros, con más aspiraciones que capacidad, se dejan estafar en unos ordenadores-cabina en los que te puedes conectar a internet a base de monedas. Pero los buenos, los que viajan al ritmo de la tecnología, son los que sorprenden. A mi lado, una niña de no más de 14 años ve una película en una televisión portátil que funciona con memory card. Enfrente, una enana de unos 6 años no se despega de la Nintendo DS, lo mismo que otra niña en la fila de atrás, sentada junto a una madre ultra concentrada en la película que se ha puesto en la PSP. A mi alrededor brotan los portátiles, los iPods y móviles de última generación, iPhones incluidos. Francamente, voy a ponerme los cascos y encender todos mis aparatos electrónicos a ver si me integro y a guardar la libreta antes de que esta gente me empiece a echar limosna. Aeropuerto de Dublin (Irlanda), 21 de agosto de 2008 Diez años pintando un mapa Casi prefiero que me hablen mal de una ciudad; es más difícil que te decepcione. Belfast, en general, me la habían pintado como un pueblucho, sin nada que hacer y sin mayor interés. En su lugar, me he encontrado una pequeña ciudad llena de encanto (y de agua, sí...) que intenta superar un pasado violento y crece a ritmo adolescente gracias a los fondos europeos. Durante tres días he tenido cosas suficientes para mantenerme entretenido, y Belfast ha demostrado ser un centro estupendo para una escapada a Derry, y me apostaría los dedos de la mano que más uso a que hay otros muchos sitios que se pueden visitar desde aquí. Es cierto que tener a alguien con quien dar una vuelta y tomar algo por la tarde le da otro toque a la ciudad, que se hace automáticamente más entretenida. Quién sabe, quizá habría salido pitando de aquí mucho antes si no hubiera sido por Edu y Nuria. Pero el hecho es que he disfrutado de Belfast, y se ha convertido en un broche perfecto para clausurar un viaje que llevaba diez años esperándome. Los 14 años los cumplí en Irlanda. Es el primer sello de mi pasaporte. Fue mi primer viaje al extranjero sin mis padres. Pero entonces este país se reducía a un pueblo sin ayuntamiento y con bolera y a un parque frente al centro comercial de la capital donde nos descargaban algún fin de semana. Necesariamente, Irlanda tenía que esconder algo más. Escondía Killarney, Galway y Sligo; los acantilados de Moher, las Islas de Aran y la Calzada de los Gigantes; escondía a Derry y a Belfast. Soy consciente de que me queda todo el sur de la isla, pero al menos Bray ya no es la única ciudad en mi mapa de Irlanda. Belfast (Irlanda del Norte), 20 de agosto de 2008 August 20 Cuando crees que me ves, hago chas... y desaparezcoIrlanda, e Irlanda del Norte en particular, son paises sin duda mucho mas avanzados. Hasta el punto de que han inventado el teletransporte. Solo asi se entiende que la cidudad se quede vacia en cuanto cierran las tiendas. La gente desaparece, dan las 18:00 y la gente desaparece, en una version madrugadora de La Cenicienta. Partiendo de esta base, no estoy muy seguro yo de que la conciliacion laboral sirva de nada. Aqui han conseguido alcanzar (a ver cuanto les dura) la jornada de 9:00 a 17:00, y encima con una hora para el raquitico sandwich que toman por lunch. Pero claro, para que quieres salir a las 17:00 si no tienes nada que hacer? Hasta las iglesias cierran a las 16:00: no puedes ni rezar, joder! Las pocas opciones que quedan son ir al super (a algunos), que cierran a las 23:00, o a la sesion golfa del cine, la de las 21:30, que es la ultima. Por supuesto te quedan los pubs (y aun asi hay algunos que no abren hasta las 19:00, o sea que tienes dos horas muertas -estupendas para cenar...-), con lo que las alternativas de ocio se reducen enormemente al alcoholismo, por suerte sazonado frecuentemente con musica en directo, que es muy comun en los pubs. No busques ni gimnasios, ni cursos, ni exposiciones. Ni siquiera cafeterias. Supongo quese podra salir a pasear o a hacer deporte al aire libre, aprovechando el envidiable clima del que goza este pais... Vamos, que me da la impresion de que es una conciliacion laboral destinada basicamente a estar con la familia, no a disfrutar de tu ocio. Todas las tardes encerrado en casa con la familia... Empiezo a comprender lo de las asociaciones de suicidas. Derry (Irlanda del Norte), 19 de agosto de 2008 Pd.: Os juro que odio mas que ninguno escribir sin tildes y sin los simbolos de interrogacion y demas, pero es que una cosa es enfrentarse contra los teclados ingleses, y vale, pero ya si se coaligan con Linux, no hay dios... Intentare corregir todo cuando vuelva a casa o encuentre otro ordenador (que, por cierto, ya he corregido tambien el post de ayer, que tenia erratas para aburrir. Lo siento, pero la informatica es asi). August 19 Oferta de países: dos por unoDado que en este país diluviar sólo se conjuga en infinito (llevo una semana mojado, joder, hay pantanos con menos humedad que yo) y puesto que me han clavado 34 libras (unos 45 euros) por la única habitación libre en todo el puto Belfast (y eso de que este hotel está en Belfast habrá que discutirlo con los cartógrafos...), he decidido hacer una huelga de seacno y quedarme encerrado en mi cuarto hasta que deje de llover -o en su defecto hasta mañana, si decide no parar-. No preocuparse, tengo televisión y water (y una máquina de chocolatinas con la que completar una dieta de vicios básicos). El caso es que ya he esparcido por toda la habitación mi ropa y demás posesiones completamente empapadas (si el "Retrato de un artista adolescente" consigue recuperarse de esto será más bien como el "Retrato de un submarinista adolescente"), ya he drenado mis cubremochilas y escurrido mis macutos y ya he puesto la calefacción a tope para poner a prueba las cualidades secadoras del efecto invernadero. Así que, sin nada mejor que hacer, me ha dado por ponerme a pensar en las diferencias que he visto por el momento entre Irlanda e Irlanda del Norte. No olvidemos que llevo sólo tres días en Irlanda del Norte y que mi capacidad de observación siempre me ha emparentado muy directamente con los topos. Pero básicamente he encontrado tres diferencias. En primer lugar, Guinness ya no es imperativo categórico. Existe, sí, pero aquí la cerveza negra por excelencia ya no es la dueña del cotarro. El pelícano de marras ya no preside cada bar y no hay un hombre tirando de un carro pintado en dos de cada tres paredes. En el norte venden incluso sidra (tienen hasta una de pera) y la cerveza dominante es una rubia llamada Harp. Aunque, por lo que me han contado, los gustos te los dan al confesarte: los católicos se aferran a su Guinness, los protestantes se pavonean con su Harp. Vale todo para fomentar el sectarismo. La siguiente diferencia son los Samaritanos.No sé si os acordáis de ellos, pero son los de la línea caliente antisuicida que me encontré en los acantilados de Moher. Pues no están solos. En el norte compiten con otra hotline que se anuncia incluso en los autobuses: Lifeline. Sin entrar a valorar la posible regulación mercantil del oligopolio del suicidio, lo cierto es que una fuerte presencia de dos asociaciones dedicadas a prevenir suicidios es más que indicativo. Y me juego los dedos de la mano que más uso a que algo tiene que ver en todo esto la puta lluvia. Y supongo que si aquí hay más suicidios que en el resto de la isla, alguna influencia tendrán años de conflicto y terrorismo. La última diferencia que me ha dado en la pupila es la Union Jack, la bandera del Reino Unido. Está hasta en la sopa (creo que hay una por cada cartel de Guinness en el resto de Irlanda). Supongo que dependerá de por qué zona te muevas, y supongo también que, siendo la minoría oprimida durante muchos años, los independentistas serán mucho más discretos, pero desde luego está claro que aquí hay mucha gente que quiere ser inglesa. Y quieren que se sepa. Ultimo bastión seco, Belfast (Irlanda del Norte), 16 de agosto de 2008 Pd.: Si alguna vez volvéis a ver una postal de Irlanda soleada, ¡denunciadles por publicidad engañosa! Pd2: Actualizando a 17 de agosto, no paró de llover... Según me han contado Nuria y Eduardo (dos jóvenes con los que me une algún tipo inconcreto de parentesco), las de ayer fueron las peores lluvias que han visto en los dos años que llevan en Belfast. Incluso se inundó un túnel de la ciudad; se inundó completo, en plan pecera: ¡6 metros de agua, uno encima de otro! Keep walkingMiticada al canto.Lo que iba a ser una marcha de 17 km por acantilados, se ha convertido en 28 km de playa, prados, barro, piedras y, para culminar, 11 km de carretera. Es lo que tiene perder el último bus.
Hoy he visitado el sitio que tenía en mente desde antes de venir a Irlanda, el objetivo principal de mi viaje: la Calzada de los Gigantes. Como iba preparado para que me decepcionara, no quería limitarme a coger un bus que me llevara hasta allí, así que me las he perjiñado para encontrar una marcha preciosa desde un puente colgante hasta la Calzada. En principio, 17 km.
La primera sorpresa ha llegado al encontrarme el puente cerrado. Un país que cierra un pequeño puente colgante para poder cobrar por la entrada, es que de verdad explota sus recursos turísticos. El caso es que yo he llegado tan temprano que no había nadie para cobrarme, me he esperado hora y media pacientemente sentado (ha sido, que conste, lo mejor del puente, porque ha sido la hora y media que lo he tenido sólo para mí y las gaviotas), me he abierto a mí mismo en cuanto han quitado el candado (con la consiguiente bronca del que había quitado el candado, que contaba con que a nadie se le ocurriera descorrer el cerrojo de una puerta por lo demás cerrada) y he cruzado el puente sin un turista alrededor y me ha dado tiempo a unas pocas fotos antes de que llegaran las hordas de guiris -entre los que, por otro lado, me incluyo, que ahí estaba yo cámara en mano el primero-.
Superado el puente y ya con dos horas de retraso sobre lo que había planeado, me he entretenido otra horita más en hacer unas fotos y, sobre todo, en encontrar el camino correcto (tras trepar y destrepar unas cuantas rocas, he llegado a la más que sensata conclusión de que eso no podía tomarse por un camino, me pusiera como me pusiera).
Ya en el camino en sí, la siguiente sorpresa ha sido averiguar de la forma más empírica posible que no iba por el borde de un acantilado como yo esperaba, sino a pleno pie de mar, al principio por el típico prado irlandés, que de repente se ha convertido en una playa cojonuda con sus afanosos irlandeses construyendo castillos de arena y todo (la verdad es que más bien debían de estar levantando una ciudadela, porque eran cuatro o cinco tipos ya con los huevos negros y utilizando palas más parecidas a las de construcción que a la mítica del cubito).
A lo largo de la ruta, la senda vuelve a subir y a alejarse del mar, pasando de la playa a zonas de piedras, de ahí a los prados y a ratos, como no puede ser de otra forma con esta lluvia, al barro. Muy variada la ruta, sí señor, con sus acantilados y todo, y unas permanentes vistas que alternaban entre impresionantes y bucólicas, según tocara precipicio o pradito con ovejas.
Seis horas de sucesión de los susodichos paisajes desembocan en la Calzada de los Gigantes. La Calzada en cuestión es una auténtica maravilla. Pero con lluvia, viento, frío y un constante hormigueo de turistas, tiene un encanto mucho más particular que en las postales, creedme. Pero bueno, lo importante es estar ahí en persona; la imagen para el recuerdo ya la pillarás de cualquier revista.
El caso es que entre proteger la cámara de la lluvia y esperar a que diversos italianos se quitaran de delante, se me ha escapado el último bus de vuelta.Y la jodía de Turismo no ha podido evitar reirse cuando le he preguntado si había al menos alguna forma de acercarme hasta el pueblo donde me alojo.
Cuando pierdes un bus por estar haciendo unas fotos que, encima, no son particularmente buenas, sólo puedes pensar una cosa: "hala, a andar", con lo que duele pensar eso después de todo el día pateando, con 11 km en perspectiva -por carretera atajas, sin vistas, pero oye-, calado y todavía lloviendo. Eso sí, me alegré mucho de no tener a nadie al lado que se pudiera cagar en mí y en mis puñeteras fotos (sí, César, Iñigo, Perujo, Vinchi, estoy pensando en cualquiera de vosotros...).
¿Por qué no cogí un ta- qué? Los taxis hasta aquí no llegan; aquí la gente se mueve en tour o en coche. Aunque también es verdad que no se me habría pasado por la cabeza, que si a un sitio no va ni Dios en taxi probablemente sea porque es demasiado caro, como ya confirmó Galileo cuando le insistieron en que el taxímetro no corría ("Y sin embargo se mueve").
Vivida la experiencia, un consejo para caminantes, sobre todo de carretera: nunca olvides tu iPod. Me he enchufado la música y me he ventilado los 11 km de regreso en hora y media como un loco. ¡Soy un animal, soy un animal!
Ballintoy (Irlanda del Norte), 15 de agosto de 2008.
Pd.: Si en el relato no habéis encontrado ninguna pausa para comer, no es que os la haya resumido, es que hoy no tocaba... Un sandwich envasado para desayunar y después en todo el día no ha habido ningún lado para comprar ni una miserable chocolatina. Eso sí, me he metido una cena con postre y todo. Vivan los lujos. August 13 Profanando tumbas ¿Cómo verán en el futuro nuestras tumbas? ¿Habrá algún mamarracho que haciendo turismo se meta dentro a grabar un vídeo absurdo? He estado en las "tumbas corredor" ("passage tombs", no estoy seguro de que "corredor" sea la traducción más correcta) de Carrowmore y Carrokeel. Comparados con nuestros agujeros, los dólmenes son tumbas espectaculares; comparados con las pirámides, no valen una caraja. Carrowmore no es gran cosa. Quizá la visita guida lo haga más interesante (por lo que oí, me da la impresión de que meramente lo hace más largo), pero si no, salvo que seas un afanado del Neolítico, lo único que ves son pequeñas montañas de hierba sobre las que sobresalen unas piedras (excepto la tumba que está desenterrada, que ahí sí se aprecia el dolmen entero). El folleto que te dan sirve poco más que como mapa, pues la información que te da es escasa y mal traducida. Vamos, que no merece la pena..., hasta que vas a Carrowkeel. En Carrowkeel los dólmenes son mucho más grandes e incluso te puedes arrastrar al interior; una vez dentro, son lo bastante espaciosos como para ponerte de pie sin agobios. Vaya, que mola mucho más. Pero aquí sí que no hay nada de información, ni un miserable cartel, con lo que el escueto folleto de Carrowmore se convierte en toda una referencia enciclopédica. Todo es cuestión de comparaciones. Sligo (Irlanda), 13 de agosto de 2008. Give me shelter Diluvia. Estoy medio guarecido en el porche de lo que parece ser la caseta abandonada de un proyecto de la Unión Europea. A lo largo de la puerta en la que me respaldo, las telarañas se superponen unas a otras, hasa el punto de que algunas han alcanzado tal densidad que estoy seguro de que son más resistentes que la propia cochambrosa puerta. He hecho lo posible por buscar refugio en un barcillo durante las cerca de tres horas que tengo que estar esperando al bus. Pero no me sale. Lo de quedarme horas en un establecimiento con una consumición, no me sale. He pedido roast beef y he comido lo más despacio posible; incluso me he quedado escribiendo un post. Pero no he aguantado siquiera hora y media. Y no es que me hayan echado, es que se me hace raro estar yo solo sentado sin tomar nada. Supongo que si fuera con más gente, al estar hablando disimulas, pero yo solo... Me imagino que me habrían echado sutilmente en breve. En fin, nunca me había beneficiado tan directamente de los fondos europeos, y menos de que dejaran de darlos. Mucho más bucólico así, dónde va a parar. Castlebaldwin (Sligo, Irlanda), 13 de agosto de 2008 ¡La Virgen de la Cueva! He descubierto que me gustan los días de lluvia porque no hay días de lluvia. Pero cuando se suceden uno tras otro sin dar tiempo siquiera a que se te seque el miserable pantalón de plástico (no tan impermeable como sugiere su nombre), la historia cambia. Galway se considera una región lluviosa entre los propios irlandeses, lo cual ya es muy significativo. Pero además parece que el país entero está atravesando una temporada especialmente lluviosa: hace un par de semanas las lluvias desbordaron las aguas del río Shanon (que pasa por Limmerick, cerca de Galway) y el fin de semana pasado se produjeron riadas en Dublín (incluso con un herido). Para que os podáis hacer una idea, imaginad que llegara una ola de calor al desierto... Pues eso, jarras y jarras de agua están cayendo. Sin embargo, el primer día que llegamos a Galway, estaba soleado (dentro de los parámetros irlandeses, claro) y hoy que me voy a Sligo no ha llovido en lo que va de mañana. Vamos, que no voy a volver moreno, pero al menos las ciudades de este país tienen cierta elegancia a la hora de saludar y despedir al visitante. Galway (Irlanda), 12 de agosto de 2008 Pd: Pese a todo, le sigo encontrando un delicioso aire misterioso a pasear bajo la lluvia o entre la niebla.
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