Samerdeck's profileDe bandera, la ilusión.....PhotosBlogLists Tools Help

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    November 23

    ¡Ojo avizor, tuertos!

    Uno, que se fija mucho, se percata de ciertos detalles cuando está aquí. Entre otros descubrimientos destaca el darse cuenta de que Murphy era vietnamita, y probablemente su nombre completo fuera Nguyen Murphy, porque aquí es lo que se lleva -al menos si aspiras a tener una calle-.

    ¿La base sobre la que sostener esta suposición? Bueno, éste es el país perfecto para desarrollar la resignada ley del susodicho. En Vietnam hay ciertas cosas que abundan en las calles en cualquier momento del día: véase puestos de bocatas o bollos de carne, véase taxitas en moto o véase, en caso extremo, incluso locales de internet o de caña de azucar. Bien, con cualquiera de estos ejemplos se apreciará rápidamente la peculiar cualidad de los vietnamitas para rebosar cuando no los quieres al tiempo que se extinguen cuando los estás buscando. La única opción que le queda al inexperto extranjero es salir a la calle esforzándose en no pensar en aquello que más quiere.

    Por otro lado, así como es inútil buscar algo y no queda sino esperar a que "algo" te encuentre, también carece de sentido intentar seguir una calle, pues es como el que intentara bajar en rafting el curso completo del Guadiana. Las calles empiezan, desaparecen y brotan de repente algunos metros más allá (más allá, que ni siquiera más adelante).

    Del mismo modo, la numeración es considerablemente aleatoria, y no sólo pueden estar números pares e impares en el mismo lado de la calle, sino que, además, no son necesariamente sucesivos: la serie lógica de 2, 4, 6, puede verse bruscamente interrumpida por el 34, que continúa con el consecuente 36, 38, 40..., hasta que, de repente, el 8 que estabas buscando regresa clamando por su sitio para retomar el orden "lógico".

    Ya que hablamos de esfuerzos inútiles, por qué no sacar a colación el enorme desperdicio de energía que puede suponer intentar negociar con alguien que te agita la mano. "No" se enfatiza con un movimiento de la mano muy similar al famoso saludo de la reina, pero algo más acelerado; los gestos con la cabeza se convierten así en algo indiferente y en absoluto significativo que puede llegar a confundirte. Más concretamente, dicha agitación de la mano significa un "no" rotundo e implica, además, "paso de ti y no hago ningún esfuerzo por entenderte".

    Así que, seguid mi consejo: si alguna vez estáis en Vietnam y os sentís agobiados por la gente que intenta venderos todo tipo de droga o de masaje, respirad hondo y, simplemente, agitad la mano mientras deambuláis sin preocuparos por el rumbo, esperando a que la calle que buscáis salga a vuestro encuentro y con la ilusión de que brote de la nada un puesto para beber algo: ¡a la salud del viejo Murphy!

    Hué (Vietnam), 23 de noviembre de 2006

    November 21

    A mi padre: cosas que siempre te he contado y nunca te he dicho

    Creo que mi padre ha sido la persona más importante en mi vida. No le quiero más que a mi madre, porque a nadie podría querer más que a mi madre, pero él ha sido una referencia constante, quizá no tanto como un modelo cuyos pasos seguir, pero sí como un patrón en base al cual medir mis propios pasos. 

    Ha influido en mí más que nadie y muchas de las pocas cosas importantes que sé las he aprendido de él. Tengo algunas de sus manías, muchas de sus aficiones y parte de sus sueños. Si me gusta leer es porque mi padre nos leía cuentos de pequeños. Mi sentido del humor es en buena parte el resultado de las bromas de mi padre. Mi actitud ante la vida es en gran medida fruto de la calma con la que mi padre afronta casi todo. 

    Sé que no tiene ningún sentido poner todo esto en un blog abierto a todo el mundo, pero no quiero contárselo a una lápida en la que ponga su nombre; quiero aprovechar que mi padre también lee este blog para que sepa que tenerle como padre ha sido siempre uno de los mayores orgullos y privilegios de mi vida.

    Gracias por ser esa brújula que nunca me ha impuesto una ruta, pero que siempre me ha marcado el norte para que encuentre mi camino. Gracias, papá, porque no podría ser como soy si tú no hubieras estado ahí. 

    Cualquier sitio, todos los días

     

    November 18

    For the sake of it

    Es una expresión en inglés que me encanta; básicamente significa hacer algo por el simple hecho de hacerlo. Recuerdo que de pequeño discutía con mi padre sobre lo estúpido que era irnos a correr: "Papá, correr por correr no tiene ningún sentido". Por suerte, con el tiempo he aprendido que muchas de las mejores cosas en la vida se hacen sin ningún sentido. 

    Sin ningún sentido y con ningún destino, hemos ido hoy de treking por el Parque Nacional de Yok Don, abriéndonos paso por la jungla literalmente a machetazos. Guiados por Hung y escoltados por un policía para asegurarse de que todo lo que hiciéramos fuera legal, hemos estado cinco horas de marcha, con la hierba a la altura de los hombros: no es que fuéramos a campo través, es que el camino era campo en sí mismo. 

    Como acotación, cabe anotar que cuando un guía te diga "ponte pantalón largo", por favor, ponte el pantalón largo... Con las piernas llenas de arañazos y espinas, hemos acabado la marcha en el lago junto al que nos quedamos a dormir. Embutido en el chaleco salvavidas y tras un chapuzón, he cogido una de las barcas típicas de aquí -larga, estrecha y con un sólo remo- para descubrir que, al menos para un imbécil psicomotriz de mi calibre, es extraordinariamente difícil hacerlas avanzar en línea recta. A pesar de mí mismo, he conseguido llegar al centro del lago, simplemente a disfrutar de lo a gusto que se está en mitad de la nada. 

    Pero faltaba la vuelta, y, por si volver era sencillo, siempre quedaba aparcar la barca. De culo, he conseguido encajarla entre las demás y para atarla he tenido la astuta ocurrencia de sentarme en el borde de la barca de al lado; para cuando me he levantado, dicha barca rebosaba agua y he necesitado 15 minutos achicando para sacar a flote al menos la mitad de la barca, hasta que un amable vietnamita me ha dicho que no me afanara, que ya lo arreglarían ellos. En fin, supongo que piltra no naces, piltra te haces..., y yo me amoldo al mote cada día un poco más. 

    Parque Nacional de Yok Don (Vietnam), 17 de noviembre de 2006

     

    La ruta del café

    La brisa te acaricia la cara, te recuestas en el respaldo y disfrutas de las vistas y del aroma algo amargo del café. No os hablo de ningún local vietnamita; os hablo del camino a Yok Don. 

    Quién me iba a decir que una de las mejores formas de disfrutar de un paisaje fuera a 60 km/h a lomos de una moto. Nuestros pilotos, Tri y Sinh, easyriders de Dalat, nos aclaran el entorno sobre la marcha, deteniéndose para explicarnos el cultivo del café, la "cría" de seda o, simplemente, para encontrarnos un kilómetro más tarde y que así podamos admirar las vistas paseando.

    Del café, me quedo con el olor que adereza todo el camino, levantándose desde las esteras donde semillas verdes, rojas o ya marrones se secan al sol. De la fábrica de seda, con la idea de que de la naturaleza se puede aprovechar todo: una vez extraída la seda del capullo, ¡el gusano se come! (y, por cierto, tiene un sabor bastante parecido a las cucarachas de Phnom Penh: muy crujiente y poca carne). 

    Charlas didácticas aparte, los easyriders me han descubierto que me gusta viajar en moto..., y que, no obstante, prefiero la bici. Me encanta la sensación de velocidad, el viento golpeándote y la comodidad con que llegas a cualquier sitio con la moto. Pero la bici tiene algo inherente de lo que la moto no puede presumir: el orgullo, la satisfacción personal que siempre te deja el esfuerzo físico. Sé que algunos no podréis entenderlo, pero creedme, una ducha no te sabe igual después de 70 km en bici que tras 8 horas de moto. 

    Pero la moto no es el único transporte que me ha descubierto esta excursión. Hemos encontrado uno mucho más grande, pero sólo para dos personas; un todoterreno, pero sin tracción a ninguna rueda; un "vehículo" ecológico, pero de enorme consumo; un mastodonte a casi dos metros del suelo, pero que se tambalea con cada bache: sí, ya hemos viajado en elefante. 

    Buon Ma Thuot (Vietnam), 16 de noviembre de 2006

    November 15

    De Aladdin a Sebastián

    Te pones de rodillas, miras la pendiente, te agarras con fuerza de las gomas y allá vas, la cabeza por delante y el viento golpeándote en la cara..., hasta que tragas tanta arena que su propio peso te detiene: ¡esto es sandboarding!

    Supongo que el sandboarding surgió a  raíz de que a un saharaui le tocara un trineo con los chetos, pues es lo más parecido que puedes hacer a tirarte por la nieve en un lugar donde sólo hay arena. La tabla de sandboard está a medio camino tecnológico entre el susodicho trineo y la mítica bolsa: es una especie de aislante de plástico duro pero flexible, con dos gomas delante para agarrarte con las manos. Sentado, de pie o, normalmente, tumbado cabeza abajo, te dejas caer por la duna, cogiendo velocidad y saltando en cada bache; supongo que será un deporte en auge hasta que los turistas terminemos de tragarnos toda la duna. 

    Cargados de arena, pues, dejamos Mui Ne para una visita relámpago a Nha Trang: a por el siguiente objetivo. Hace poco os contaba, diciendo hablar con mucha propiedad, que la visita a los túneles de Cu Chi nos había sumergido en el Vietnam profundo; permitidme que me corrija: 6 metros bajo el nivel del mar sí es, propiamente dicho, el Vietnam profundo. 

    No sé si los que hayáis buceado alguna vez estaréis de acuerdo conmigo, porque siempre he sido de los que se entusiasman con facilidad, pero creo que es de las cosas más espectaculares que he hecho en mi vida. 

    Hay un enorme mundo por descubrir ahí abajo: un mundo de colores fascinantes, que te hacen pensar que todo lo que te rodea es venenoso; un mundo en el que la piedra en la que te ibas a apoyar se esfuma nadando de repente; un mundo donde los agujeros se cierran de pronto, tragando algo imperceptible; un mundo en el que no existe nada más suave que el coral y las anémonas... Un mundo que me grita para que lo descubra. 

    Dalat (Vietnam), 15 de noviembre de 2006

    Mater Amantísima

    Bueno, a petición de mi santísima madre, voy a poner una serie de fotos en las que se me vea un poco, que, al fin y al cabo, es importante que mis padres reconozcan al chaval que van a tener que cobijar cuando vuelva... Por cierto, y para prevenir a aquellos que ya gustaban de mi aspecto: estoy cada día un poco más deplorable, con una barba que no es sino mancha en la cara y con 10 kilos menos que me han dejado en 58 kilos de peso y un tipín de lo más escualido. Hala, reiros a gusto.
       Por cierto, madre, un beso muy fuerte (y otro para papá, claro -bueno, y Lucía, y las abuelas, etc., etc.-)
    November 14

    Más Rambo que nunca

    Un, dos, tres, probando... Un, dos, tres, probando... Sí, sigo sordo... En fin, ésa es la consecuencia lógica cuando disparas un AK-47 soviético. No ha sido barato y no creo que lo recuerde como una de las grandes experiencias de mi vida, pero no podía dejar pasar la oportunidad de sumar el golpe seco del fusil en el hombro a esas experiencias.

    Enrolados en un tour organizado (y qué queréis, a veces no queda otra más que sumarse al rebaño: guiris somos y en guiris nos convertiremos...) hemos salido esta mañana de Ho Chi Minh para visitar la cuna del caodaismo y los túneles del Vietcong.

    La primera mitad de la excursión, bueno, curiosa en el sentido de que por lo menos ahora sé que existe una religión que pretende reunir no sólo los principios del cristianismo, islamismo, budismo y taoísmo, sino también sus profetas. Esta amalgama de las principales religiones, matizada con un poco de filosofía vietnamita, reune más de 3 millones de fieles y, sin duda, tiene unos templos de lo más coloridos; pero en fin, para eso están las fotos...

    La segunda parte era uno de los objetivos básicos del viaje: disparar un arma real por primera vez en mi vida (esperemos que si hay veces sucesivas siempre sean con la misma finalidad lústica...). Pero, además, nos ha permitido sumergirnos, y permitidme que abuse de propiedad, en el Vietnam más profundo. Los túneles del Vietcong son, probablemente, el lugar más claustrofóbico que he visitado nunca; estás ahí dentro apenas cinco minutos, pero es una gran microlección de historia que te ayuda a comprender la victoria vietnamita: si eran capaces de vivir ahí dentro... Calor sofocante, oscuridad absoluta (¡ab-so-lu-ta!) y un espacio de poco más de 50x50...¡cm!

    Al salir, bañado en sudor y barro, hemos pasado por delante de una extraña... ¿botica? Era una vitrina llena de botellas en las que flotaban reptiles muertos y, claro, la duda es evidente: ¿para qué carajo usan eso? Tanta perplejidad debía de reflejar mi cara al oir que era vino de serpiente que incluso me han servido un vasito para probarlo. Cierto es que mi experiencia alcohólica sobrepasa el umbral de la nulidad por escasos milímetros, pero a mí me ha parecido una bebida bastante fuerte y, de hecho, apenas me he podido tomar la mitad del vaso de chupito que me han puesto.

    Por lo visto, se trata de vino de arroz que dejan fermentar con carne de serpiente dentro (una cobra en mi caso), lo cual se supone que le aporta sabor y propiedades curativas. Puede que sea buena para la espalda, pero lo cierto es que este tipo de platos exóticos supone una fuerte amenaza para la fauna tropical de Vietnam, dando lugar a problemas  mucho más próximos de lo que se puede imaginar, como por ejemplo una plaga de ratas que destroza la cosecha de arroz porque no hay serpientes que las cacen... En teoría se reguló mucho esta vertiente gastronómica después de dicha plaga, así que esperemos que las serpientes que llenan las  botellas de Cu Chi hayan sido específicamente criadas para eso.

    En fin, con esta jornada ponemos el broche a nuestra estancia en Ho Chi Minh, ciudad en la que hemos demostrado que somos capaces de circular en bici por cualquier sitio: más de diez millones de habitantes, más de cuatro millones de motos, más de 8.000 muertos al año en accidentes de tráfico..., y nosotros ya estamos camino de Mui Ne.

    Ho Chi Minh (Vietnam), 11 de noviembre de 2006

    November 10

    Éstas son tuyas, Pati

    Vale, esto empieza a parecer un programa de radio-fórmula con tanta dedicatoria, pero es que 100 metros cuadrados de zapatos y sandalias necesariamente tenían que hacerme pensar en ti, Susi. Así que nada, aquí te dejo estas fotillos y un besazo enorme que conecte Marsella y Ho Chi Minh.

    P.d.: Por cierto, tanto este post como el anterior los he escrito desde mi nueva PDA, aprovechando el wifi de una cafetería. ¡Jaja!

    Ho Chi Minh (Vietnam), 9 de noviembre de 2006

    November 08

    ¿Llegará el San Martín?

    Cuando siete vietnamitas de etnia khmer se amontonan empeñados en meterte en la boca cucharadas de una especie de arroz dulce, sólo te queda una opción: tragar rápido, porque llega la siguiente cucharada... Éste fue nuestro recibimiento en la pagoda de Munirangsyaram, en Can Tho, donde estaban celebrando el aniversario de una leyenda.

    Según cuentan, vagaba un anciano hambriento por la jungla cuando un conejo se apiadó de él. "Quisiera ayudarte, pero no puedo traerte comida: yo como hierba y eso no te quitará el hambre". Pero el conejo le dijo que encendiera un fuego y cuando estaba listo saltó a él, diciendo al anciano que usara su propia carne para alimentarse. El viejo, que era en relidad un dios en forma humana, apagó rápidamente las llamas, y cogiendo una de las ascuas aún caliente, premió el sacrificio del conejo dibujando su silueta en la luna. Desde entonces puede verse en la luna llena la sombra del conejo.

    Tres días antes de este aniversario, Iñigo y yo mecíamos nuestras hamacas en las paradisiacas playas de la isla de Phu Quoc, charlando con un escritor de Chicago que despejó algunas de nuestras dudas sobre los contratos de los autores de guías. No es que él viviera de eso; ésta era su profesión, pero vivir, vivía de vender cerveza en los estadios de baseball durante los seis meses que dura la temporada. El tipo ganaba unos 250 dólares al día, trabajando cinco días a la semana... Casi todos sois más listos que yo, así que si echáis la cuenta no os costará mucho observar que al tío le queda un sueldo que sin duda le permite el lujo de un oficio poco lucrativo.

    Nuestra visita a la isla, por cierto, fue una manifestación más de la permanente improvisación que rige este viaje. Aunque encaminados a Ho Chi Minh sobre nuestras bicis y a través del delta del Mekong, decidimos en Can Tho que podíamos desviarnos a descubrir esta islilla. El desvío, sin duda, mereció la pena, pero nos supuso un par de días que tuvimos que remontar con una oportuna sustitución de la bici por el autobús. Será que ya me había acostumbrado a la bici, pero se me había olvidado que los autobuses locales tienen una serie de características comunes en todos los países subdesarrollados, y Vietnam, en el mejor de los casos, llega a mirar en lotananza al desarrollo, pero de ahí a tener unos buses normales...

    En primer lugar, un bus local no tiene hora de salida: sale cuando hay suficientes pasajeros como para que merezca la pena arrancar. Si tienes suerte, tu bus no se llenará nunca, pero llegará un momento en que incluso el conductor considera indecente seguir allí esperando, y por fin arranca.

    Si piensas que se dirige ya hacia su destino, congratúlate, porque significa que aún conservas la inocencia mágica de la infancia. En realidad, simplemente se encamina a dar vueltas por la ciudad, parando cada poco tiempo para recoger a pasajeros que, por alguna razón, no han podido tomarse la molestia de ir hasta la estación antes de la hora de partida.

    A esta salida por fascículos hay que sumarle las paradas ya en camino para ir soltando cajas de evidente contrabando, de tal forma que se pueda comprender la hora o dos horas extra que le suman estos buses a cualquier trayecto. Pero bueno, incluso por esas, llevamos ya dos días en Ho Chi Minh.

    Ho Chi Minh (Vietnam), 7 de noviembre de 2006

    November 05

    ¡Mojaos!

    Bueno, ahora leyendo este blog podéis ¡hasta ganar premios! No, no, borrad el coche, el chalé e incluso la Ruperta de vuestra mente: al fin y al cabo estamos hablando de un blog muy modesto...
     
    El caso es que estoy haciendo unos calendarios sobre el viaje. En concreto, voy a hacer cuatro, uno para cada país (Tailandia, Camboya, Vietnam y Laos) y el concurso que os propongo es muy sencillo. Ir viendo las fotos y votad las 12 fotos que más os gusten o que creáis que tienen más probabilidades de que yo las incluya en los calendarios. Los cuatro que más fotos acierten, ¡se llevan un calendario de regalo! (¡huau, huau, huau, tú y yo lo sabíamos, pero es que esto es peor que los premios de "No te rías que es peor"...!).
     
    No, en serio. Es fácil: sólo tenéis que meteros en las fotos y dejar un comentario (con vuestro nombre) en las 12 fotos que creáis que van a salir en los calendarios. Recordad que sólo podéis dar 12 votos, así que no os lancéis a votar como locos (pensad que de Vietnam acabo de empezar y Laos ni eso). Si alguno vota más de 12 veces, que indique qué voto quita, porque si no contaré los 12 primeros votos.
     
    Bueno, para ver si os animáis os dejo una muestra de un mes del calendario de Tailandia, que os sirve al mismo tiempo para demostraros que esto va en serio y para que ya sepáis una foto que tenéis que votar fijo. ¡Espero vuestros votos!
     
    Can Tho, 5 de noviembre de 2006

    Lo que hace la envidia...

    Bueno, sé que poner publicidad de otro blog sobre nuestro viaje es hacerme la competencia a mí mismo, pero bueno, tampoco creo que esto lo esté leyendo tanta gente como para poder llamarlo publicidad... El caso es que Iñigo, que no puede con la envidia, ha decidido inaugurar su propio espacio de messenger. El espacio se llama "Surcando Junglas" y la dirección es http://lasuen1.spaces.live.com. Como él mismo dice, "el espacio lo quiero sobre todo para las fotos, porque escribir no me gusta"... Pues eso, prestarle especial atención a las fotos, que hay algunas muy chulas, y tampoco echéis en saco roto los textos, que así por lo menos ya tenéis para elegir. ¡Divertíos!
     
    Can Tho, 5 de noviembre de 2006

    Sólo podía ser para ti...

    Bueno, peripecias ya os contaré (hoy ya estoy un poco harto de pegarme con internet...), sólo quería deciros que ya he inaugurado el primer álbum sobre Vietnam, que, como no podía ser de otra forma, va especialmente dedicado para Jaleo, y muy especialmente la foto que te dejo aquí, porque cada vez que veo un sombrero cónico te imagino a ti con él puesto y revolviendo en las aguas residuales...
      
    En fin, chavala, que espero que disfrutes de las fotos y que te traigan todos los buenos recuerdos que te dejó este país. Un besazo enorme (siempre con los consentimientos de tu hermano y tu novio...  -por cierto, dales a los dos un fuerte abrazo de mi parte, anda, que también me acuerdo mucho de ellos-)
     
    Can Tho, 5 de noviembre de 2006