Samerdeck's profileDe bandera, la ilusión.....PhotosBlogLists Tools Help

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    August 31

    Entonces como ahora

    “México es un país con una Constitución y leyes escritas tan justas en general y democráticas como las nuestras; pero donde ni la Constitución ni las leyes se cumplen. México es un país sin libertad política, sin libertad de palabra, sin prensa libre, sin elecciones libres, sin sistema judicial, sin partidos políticos, sin ninguna de nuestras queridas garantías individuales, sin libertad para conseguir la felicidad. Es una tierra donde durante más de una generación no ha habido lucha electoral para ocupar la Presidencia; donde el Poder Ejecutivo lo gobierna todo por medio de un ejército permanente; donde los puestos políticos se venden a precio fijo. Encontré que México es una tierra donde la gente es pobre porque no tiene derechos; donde el peonaje es común para las grandes masas y donde existe esclavitud efectiva para cientos de miles de hombres.”
    John Kenneth Turner, “México Bárbaro”
     
    Así definió este periodista estadounidense el México de 1908. A un año de que esta descripción cumpla un siglo, todavía hay muchos que la pueden sentir muy actual. México sigue siendo "un país con una Constitución y leyes escritas tan justas en general y democráticas como las nuestras", pero donde dicha Constitución y leyes siguen sin cumplirse.
     
    Cierto es que ya hay libertad política, de palabra y de prensa; hay elecciones libres, partidos políticos y un sistema judicial en quien recae la protección de las garantías individuales.
     
    El problema es que la libertad política no incluye a los extranjeros, quienes tienen prohibido manifestarse; bueno, ni a los estudiantes masacrados hace cuarenta años en Tlatelolco, y ni siquiera a los 18 muertos cuya sangre no ha terminado de secarse en el año que lleva cubriendo las calles de Oaxaca. De hecho, la libertad política resulta cómica para Martín Barrios y Rodrigo Santiago, golpeados, amenazados y encarcelados por la propia policía de Tehuacán al intentar defender los derechos humanos.
     
    La libertad de prensa y palabra excluye a Lydia Cacho, periodista que fue injustamente encarcelada y a quien intentaron asesinar con un supuesto accidente de tráfico por desenmascarar el compadreo del gobernador de Puebla con Kamel Nacif, un empresario con cierta comprensible inquina hacia Cacho desde que desenmascaró su implicación en una red de pedofilia. Ajena y traicionera conciben la libertad de palabra los dos trabajadores de la maquila Mazara que fueron despedidos al día siguiente de declarar para mí sobre la muerte de un bebé en la empresa.
     
    Las elecciones efectivamente libres hace apenas siete años que se estrenaron y en su segunda puesta a prueba ya levantaron sospechas suficientes como para que más de un millón de mexicanos rechacen oficialmente la legitimidad del presidente.
     
    Y como colofón, el sistema judicial no parece tener fuerza suficiente como para imponerse sobre gobernadores "preciosos" que han inventado crímenes, ni sobre otros que los han cometido, como tampoco lo hace sobre ex presidentes que han ordenado matanzas, curas que han violado a niños ni cardenales que todavía los encubren.
     
    Sumémosle a esto la pobreza en la que todavía vive el 51% de la población (el 20% en pobreza extrema)*, la marginación y desprecio que rodea al concepto indígena (12 millones de habitantes**) y el gobierno paralelo y aparentemente invencible que han construido los narcotraficantes: ¿a que cuesta decir que México ha prosperado en este siglo...?
     
    Y, sin embargo, lo digo. Lo digo porque al margen de las cifras estadistas, más allá de las noticias que resuenan en menos medios de los que deberían y por encima de la pobreza que mis propios ojos no necesitan que nadie les cuente, México tiene ya innegablemente una clase media, creciente a diario en número y fuerza, que sabe que su país dispone de los recursos suficientes para ser un buen lugar para vivir. Esperemos que también tenga la suerte de que le dejen serlo.
     
    * Datos del Banco Mundial en 2004
    ** Cifra de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas
     
    México DF, México, 30 de agosto de 2007

    Tengo un talonario de cheques para disfrutar


    Hotel de Guanajuato       Hotel de Cuernavaca

    Hotel de Cuernavaca       Hotel de Taxco

    Viajar con padres es lo que tiene... (y eso que no hice fotos del hotel del DF...)

    México DF, México, 30 de agosto de 2007

    Mi niña es Indiana Jones

    Máscara de Iha Mahu, dios de los orfebres, hallada en la tumba 7 de Monte Albán

     
    "El día 9 de enero (1932), se introdujo Juan Valenzuela al interior y no pudo reprimir sus exclamaciones de asombro ante la riqueza de lo que veía. Me determiné, a pesar de las dificultades, a descender por el estrecho agujero, ante las regocijadas exclamaciones de los peones. Lo primero que se observaba, con la pobre iluminación de nuestra lámpara de mano, era lo translúcido de las vasijas de tecalli y cristal de roca, brillaban los objetos de oro y plata depositados. Cerca de la puerta se encontraba una lámina con la diadema de oro junto con un cráneo decorado con mosaico de turquesa. Al salir iluminé la tierra de la Tumba, y se veía brillar esta por las perlas, las cuentas de oro, las turquesas, las conchas y huesos que constituían este importante tesoro". 
    Alfonso Caso describiendo el descubrimiento
    de la tumba 7 de Monte Albán
     
     
    Sé que no lees esto (ni siquiera sé si sabes de su existencia...), pero espero que te acuerdes de mí cuando descubras alguno de los grandes tesoros que algún día encontrarás, o cuando impartas conferencias ante los más importantes expertos de arqueología o cuando dirijas las investigaciones desde tu cátedra en la mejor universidad. Piensa en "memete" que siempre te quiere y en que si yo no te hubiera recomendado hacer historia moderna, quizá nunca te habrías especializado en historia antigua, así que ponle mi nombre a algún yacimiento o a la máscara más fea que te encuentres. Aunque, la verdad, ni falta que hace: me basta con que te acuerdes de mí, estés donde estés.  Osculum ad meusa puella.
     
    Oaxaca, Oaxaca (México), 26 de agosto de 2007
     
     
    August 26

    Descubriendo a mi esquimal

    Vengo de colarme en un iglú. He sido cotilla toda mi vida, pero cuando más me alegro de serlo es cuando me permite conocer un poco más a la gente que quiero. La de hoy ha sido una de esas intromisiones: una de esas veces en que sabes que estás leyendo algo que no es para ti, algo personal cuyo dueño no ha hecho esfuerzo por ocultar, pero claramente no te ha querido contar. Pero, en estos casos, ¿no hay un cierto derecho a inmiscuirse? ¿No hay, en cierto modo, un pequeño deseo de que alguien urgue en tus secretos sin tener que pasar el trago de contárselos? Creo que sí, creo que hay veces que te gustaría que la gente que te quiere supiera lo que sientes sin necesidad de contárselo; veces en que tienes ganas de compartir lo que piensas sin decirlo en voz alta.
     
    Bueno, sea o no una de esas veces, ya lo sabes, esquimal, tu pequeña casa tiene otra ventana indiscreta, por la que echaré el ojo de vez en cuando para seguir durmiendo en la puerta de al lado de tus sentimientos.
     
    Oaxaca, Oaxaca (México), 25 de agosto de 2007
    August 23

    La foto que no hice

    El puño lo llevaba ya incrustado en la barbilla; el codo había amoldado un asiento en las costillas. La anciana se sujetaba así la cabeza, como si de la muleta de su brazo dependiera tener la vista erguida.

    Por detrás de la cabeza, le asomaba con timidez la joroba, envuelta en la rebeca azul con la que se cubría en pleno mes de agosto. Estaba parada a un lado de la catedral de Morelia; obviamente oriunda, no se sentaba a la misa ni miraba hacia el altar, aunque quizá, quién sabe, rezara con voz muda.

    No estuvo allí ni cinco minutos. Se dio la vuelta y se fue andando, no lenta, parsimoniosa, marcando con su cabeza el ritmo cadencioso que la cadera transmitía a través del codo.

    Morelia, Michoacán (México), 20 de agosto de 2007

    Esto hay que celebrarlo

    Extracto de un cuadro sin título de Marita Terríquez Oliva, exposición del ex convento de El Carmen en Guadalajara

     Conste que pido palco para tu primer concierto...

    Guadalajara, Jalisco (México), 18 de agosto de 2007

    Caribe lifestyle

    Un abrazo fuerte, un sólo beso (estamos totalmente mexicanizados) y la promesa de un reencuentro en el aeropuerto: despedirme de mi Pequeña Habana tenía que ser necesariamente difícil.

    Tras un par de días viajando con María, su madre y unos amigos de ésta (Feliciano, por cierto una de las personas más cultas e interesantes que me he echado a la cara: miedo da todo lo que sabe este hombre) y una semanita afincado en el DF, sazonada con un par de reencuentros con María y progenitora, una aparición estelar de Teresa a punto de "embusarse" hacia un Tehuacán donde no la esperaba nadie y un amago de desbordar la coincidencia con el surgimiento repentino en el DF de un amigo de Madrid, María y yo nos arrejuntamos de nuevo para empezar nuestro viaje por Yucatán.

    Con la mirada puesta en Playa del Carmen, donde Ana, Ángela y Mikel buscaban como meseros unos ahorros más míticos que El Dorado, nos metimos doce horas de bus para llegar a Villahermosa (por Dios, que hagan un referéndum ya y le pongan un nombre más propicio a esta ciudad...), escala museística para ver las enormes cabezas olmecas y otras siete horitas de bus hasta Campeche.

    Edzná, Mérida, Uxmal, Ruta Puuc, Chichén Itzá, son nombres que os cansaréis de leer entre las fotos cuando suba las correspondientes, que, con un poco de suerte, os darán una idea de la hartura de piedras que llevábamos a cuestas cuando llegamos a Playa del Carmen. Y allí, por fin, volvió la magia del caos.

    Redadas de migración de las que escapaban más por casualidad que por pericia, discusiones con jefes insoportables, despidos, contratos, crisis que dejan frases imborrables ("¡Decisiones drásticas cada cinco minutos, no!") e historias que tenía que esforzarme en adivinar entre el ruido de mis propias carcajadas. Todo esto acogidos y hacinados por la jeta en un hotel poca madre, entre pizzas y cervezas en la piscina de un desconocido, tirados en las playas del Caribe y con fiesta cada noche.

    Y es que esto es lo que pasa cuando te juntas con la Pequeña Habana: que el mejor plan es no hacer planes, dejar que pase lo que de normal no pasaría y reirse, reirse mucho y de todo. Chicos, os voy a echar de menos.

    Chetumal, Quintana Roo (México), 7 de agosto de 2007

    P.d.: Obviamente, este post se tendría que haber publicado mucho antes, pero es que lo llevaba guardado en la PDA y la pobre no está pasando por sus mejores momentos (sí, Iñigo, sí, te puedes reir a gusto). En fin, más vale tarde que nunca.

    August 10

    Mi Matamoros querido

    Lo tenía todo pensado: te quería poner una dedicatoria y quería hacerlo con una canción, porque tú eres música. Iba a poner un vídeo de "Monkey gone to heaven", de los Pixies, porque, aunque ni siquiera me he parado a escuchar lo que dice, sé que para ti es una gran canción, y tú eres grande, muy grande.

    Pero entonces nos vimos aquí, en Xpujil, capital de la nada, con Popeye en el dispensario de billetes. Tú pusiste el discman, ese aparato que tienes en vez de palma en la mano, y tras la inevitable Julieta, sonó esto y me di cuenta de que ésta tenía que ser mi dedicatoria.

    Quizá no sea una gran canción, pero es un temazo, y uno muy especial. Especial porque sólo te he oído a ti cantarlo y por eso mismo cuando suena lleva inevitablemente tu voz.

    En fin, aunque el vídeo no sea gran cosa, lo cierto es que sólo lo necesitaba como excusa y como herramienta para decirte lo importante que te has convertido para mí, y quería decírtelo en el lenguaje que mejor entiendes: una canción para confesarte que si a alguien le debo México, es a ti; si con alguien he compartido estos siete meses al máximo, es contigo; si tengo un Matamoros particular, eres tú, y sin duda, es querido.

    Xpujil, Campeche (México), 8 de agosto de 2007